"Recordar de dónde vengo es lo que me impulsa a dar. Porque cuando vienes desde abajo, entiendes que un pequeño gesto no cambia el mundo, pero sí le cambia el mundo a quien lo recibe. Hoy me toca a mí extender la mano con mucho gusto, agradecido por haber superado mis propias batallas. Ayudar a los demás y marcar una diferencia es una de las mejores formas de darle a un sentido real a nuestra existencia".
"El pan en la mesa no llega solo; es el fruto de mil batallas y el sudor de la frente. Por eso, si hoy tenemos de sobra, lo más noble es compartirlo con quien todavía está luchando por el suyo. Que nunca se nos olvide lo que se siente tener una necesidad. Sabiendo que la verdadera grandeza está en servir a los demás. Soy donante activa".